Buena parte de tu primera sesión de baño no consiste en hacer fotos, y la primera foto que alguien da por buena suele hacerse una o dos horas después de tu llegada.
Ese hueco se va en una prueba, un trozo de cinta, una silla de maquillaje, una luz que se recoloca, un cambio, un tirante que vuelve a su sitio. La cámara trabaja entre una cosa y otra.
Fotografiamos nuestras propias colecciones en nuestra propia planta, así que lo que sigue es un día de estudio tal como suele transcurrir, desde el call sheet hasta el fin de jornada y lo que viene después.
La hora de convocatoria no es la primera foto
El call sheet (la orden de rodaje) es la nota logística que se envía antes de la sesión. Recoge la fecha, la dirección, un contacto, la hora de convocatoria de cada persona y el horario, y a veces la lista de tomas.
La hora de convocatoria es cuando tienes que estar en el plató, y el call sheet puede indicar una hora posterior para la primera toma. En una playa de Goa se convoca antes, para aprovechar la luz. El fin de jornada es el final del día de sesión. La hora de fin que figura en el call sheet es una previsión y se comporta como tal, así que no reserves un tren ni un vuelo justo después.
Salvo que el call sheet diga otra cosa, llega con la cara lavada, el pelo seco y ropa holgada que no deje marcas. Peluquería y maquillaje parten de ahí.
Tener la regla el día de la sesión es algo normal. Díselo la víspera a quien haya enviado el call sheet, y el orden de las prendas claras y sin forro se podrá organizar en función de ello.
Qué te espera en una sesión de baño, por orden
Cinco fases, y solo en dos de ellas se hacen fotos.
La sala
En la sesión de una marca pequeña suelen estar el fotógrafo, a menudo un ayudante, el estilista, quien se encargue de peluquería y maquillaje, y el cliente o alguien de la marca. Nosotros fotografiamos nuestras colecciones para compradores, así que también podría haber en la sala alguien de parte de un comprador.
Antes que nada, localiza dónde te cambias. Si la prueba es esa misma mañana, será el primer cambio.
La prueba
En algunas sesiones la prueba se hace otro día; en otras, al principio de la jornada. En cualquier caso, es donde las medidas de tu composite se cotejan con la muestra.
El estilista hace que la muestra quede bien en cámara. En una sesión de bikinis hay poco tejido que recoger, así que suele tratarse de lazadas, tirantes y cinta, y cualquier pinza o alfiler va en el lado que no ve el objetivo. Es algo rutinario y temporal. No dice nada del cuerpo que la lleva.
Lo habitual en un plató es que nadie te ajuste una prenda puesta sin decírtelo antes. Si se trata de un tirante o una lazada a tu alcance, di en la prueba si prefieres moverlo tú, porque a la foto le da igual de quién fuera la mano.
Peluquería y maquillaje
Entre cuarenta y cinco minutos y un par de horas para un look sencillo, por norma general. Normalmente, el look lo decide el cliente antes del día y queda recogido en el briefing. Suele comprobarse en la primera toma de prueba, porque el maquillaje no se ve igual bajo los focos del plató que en un espejo. Si después de esa toma te mandan de vuelta a la silla, es que la prueba funciona.
El primer look
A menudo, el más lento. Un look es un conjunto, y en el primero se prueban sobre ti la luz, la exposición, la peluquería y el maquillaje, y se corrigen antes de seguir.
Muchas sesiones se hacen en tethering, es decir, con la cámara conectada a un ordenador, de modo que cada foto aparece en una pantalla a los pocos segundos. El cliente y el estilista las ven ahí, y el estilista corrige la prenda según lo que muestra la pantalla. Los comentarios suelen llegarte a través del fotógrafo, y en cuanto a la postura, esa es la voz que debes seguir.
El ritmo del primer look no es el ritmo del día.
Los looks siguientes
A partir de aquí, todo sigue una pauta. La secuencia habitual para cada prenda es de frente, de espaldas, de perfil y después los detalles de cerca. En el trabajo de catálogo se repiten las mismas posturas y los mismos giros en cada look para que las páginas de producto casen entre sí. Lo que pide el briefing es coherencia.
Las indicaciones son sobre todo pequeñas correcciones, y llegan varias a la vez. Barbilla, hombro, mano. Mueve lo que te han dicho y deja el resto como está, porque la postura tiene que coincidir con la del look anterior.
El número de looks varía mucho. El trabajo de e-commerce puede llegar a cuarenta o cincuenta conjuntos al día para una sola modelo. La media jornada que vendemos a las marcas incluye una modelo y hasta seis looks, y la jornada completa, dos modelos, hasta doce looks entre las dos y unos cuantos vídeos cortos. Cuando te contraten, pregunta cuántos te tocan. Así sabrás cada cuánto se interrumpe el día para un cambio.
Llegada la tarde, la repetición es el trabajo.
Dónde te cambias
Un sitio privado para cambiarte, una bata entre cambio y cambio, comida y bebida en el plató. Los códigos escritos y las condiciones de las agencias en el extranjero recogen las tres cosas, y solo obligan a las empresas que los han suscrito. Así que no des nada por supuesto y pregunta por todo:
- Dónde te cambias y quién más usa ese espacio
- Si hay comida en el plató o solo la que lleves tú
- Si se va a grabar algo aparte de lo contratado
La tercera pregunta incluye los móviles. Esas mismas condiciones dicen que nadie fotografía ni graba a una modelo mientras se cambia, y ninguna menciona los móviles que lleva el equipo: precisamente por eso hay que preguntar.
La ropa de baño es la que se acordó
También el vídeo, si se contrató. Todo lo que vaya más allá de lo contratado es una pregunta nueva: una prenda más transparente, una más pequeña, un efecto mojado, ir más descubierta, un estilismo que se aparta del briefing, un vídeo que nadie mencionó. Esos mismos códigos sitúan ese acuerdo antes del día, no el mismo día.
Si el call sheet incluye la lista de tomas, coteja antes del día las prendas que aparecen en ella con lo contratado.
A una pregunta nueva se le puede responder que no.
Lo que firmas al terminar la jornada
Las respuestas a las preguntas sobre caché y uso tienen que quedar por escrito antes del día. Al terminar la jornada, la novedad puede ser un formulario.
Los formularios genéricos de cesión de derechos de imagen suelen ser mucho más amplios que una contratación: todas las fotos, cualquier medio, en todo el mundo, sin fecha de fin. Lleva contigo los términos de la contratación y lee el formulario cotejándolo con ellos: dónde aparecen las fotos, en qué países y durante cuánto tiempo. Si algo no cuadra, dilo antes de firmar, mientras todo el mundo sigue en la sala.
Las fotos elegidas, la selección, pasan después a retoque. Quizá no aparezcan hasta que salga la colección, lo que puede ocurrir semanas o meses más tarde, y que te las envíen o no depende de lo acordado. Una foto hecha en el plató puede enseñar una colección antes de su lanzamiento, y por eso la decisión de publicarla le corresponde al cliente.
Deja cerrado el resto antes del día
Solo contratamos a modelos de dieciocho años o más y comprobamos un documento de identidad oficial con fotografía antes de contratar a nadie, así que tenlo a mano cuando te ofrezcan un trabajo.
Pregunta mientras todavía se está redactando la contratación y la respuesta aún puede quedar recogida en ella:
- Cuántos looks se han contratado y con qué prendas
- Quién estará en la sala mientras posas
- Si ese día se firma algo y si te lo pueden enviar antes
- Si te enviarán las fotos finales y a partir de qué fecha puedes publicarlas
- Cuándo se paga el caché y si consta en el acuerdo escrito
Lee el call sheet la misma tarde en que llegue. Cualquier pregunta que deje en el aire es más fácil de resolver desde casa que en la sala.